Que la mañana y la hora de dormir dejen de ser una pelea
Tableros visuales con el nombre de tu hijo y sus actividades. Elegí el tuyo:
Lo personalizás online en 5 minutos
Te llega el PDF por email al pagar
Lo imprimís en casa o en cualquier imprenta
Un dibujo en la pared cambia la mañana
A los tres años tu hijo no puede leer una lista de tareas, pero sí puede mirar una fila de dibujos y saber qué viene después. Todo el tablero se apoya en eso.
La instrucción deja de salir de tu boca
Mientras sos vos el que avisa que hay que vestirse, hay alguien con quien negociar. Cuando está en la pared, el chico va, mira y sigue. No desaparecen los días malos, pero se termina la discusión de todas las mañanas por lo mismo.
Marcar es la mitad de la gracia
Cada actividad hecha se marca: con un lápiz, un imán o una figurita. Ese gesto es lo que engancha: quieren llegar al final de la fila. Es la diferencia entre un cartel que se mira y algo que el chico usa con las manos.
Lo reconoce como propio
Un tablero genérico es decoración. Con su nombre arriba y las actividades de su día, no las de un ejemplo de internet, lo trata como suyo. A los tres o cuatro años eso pesa más de lo que parece.
Cuatro cosas que conviene saber
El tablero solo no hace el trabajo. Esto es lo que separa al que se usa todos los días del que termina detrás de la puerta.
Elegí las 7 actividades en el orden real en que pasan en tu casa, no en el orden ideal. Si la fila no coincide con el día, el chico le deja de creer.
1Colgalo a la altura de los ojos de tu hijo, no a la tuya. Si tiene que pedirte que lo baje, deja de usarlo.
2La primera semana acompañalo cada vez. Después empieza a ir solo.
3Si vas a usar uno solo de los dos, empezá por el momento del día que más te cuesta hoy.
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Lo que nos preguntan antes de comprar
¿No puedo imprimir uno gratis de internet?
Podés, y mucha gente arranca así. La diferencia es que los gratis traen las actividades de otra familia. Este lleva su nombre y las 7 actividades de tu casa, en el orden en que pasan, con ilustraciones hechas para chicos. Si lo imprimís en cartulina gruesa, dura meses.
¿Y si se aburre a los dos días?
La novedad siempre baja, eso pasa con todo. Lo que sostiene el uso es que lo marque él y no vos, y que la fila diga lo que de verdad pasa en tu casa. Cuando el chico llega al final y ve la fila completa, quiere volver a hacerlo mañana.
Todavía no sabe leer.
No hace falta. Cada actividad es una ilustración: el vaso de leche, el cepillo de dientes, la mochila. El nombre de arriba lo reconoce por la forma mucho antes de saber leerlo.
¿Cómo sé que va a quedar bien?
Antes de pagar ves el PDF armado con lo que elegiste: es el mismo archivo que te llega por email. No hay sorpresa entre la pantalla y lo que imprimís.
Tengo dos hijos.
Un tablero por chico. Compartir uno no funciona: cada uno quiere marcar el suyo. Podés poner los dos en el mismo pedido y pagarlos juntos.
En el de recompensas, ¿vienen las figuritas?
Al ser digital, las figuritas las conseguís aparte: cualquier sticker sirve. Mejor si son de algo que a tu hijo le encanta, así tiene más ganas de llenar el tablero.

